Procosas I

 Procosas I

I

Fotos: del bautizo, cumpleaños cíclicos, primera comunión, borracheras con los del club, boda, etc. Firma o firmas, normalmente una y sencilla. Estudios (o no) y posterior “carrera” laboral, en el currículum se detalla y embellece con el fin de tener algo nuevo que contar y con qué vivir. Certificados, diplomas y notificaciones. Cuenta de facebook y correos, alguno electrónico. Nacionalista de la chico o de lo grande, recibiendo distintos nombres por ello.

Espejos, muchos espejos, que no son capaces de mostrar ni siquiera lo aparente. Responsabilidades: para con la familia, la comunidad, la patria, el amigo o, más complicado aún, la amiga

Documento nacional de identidad (sólo con una firma aunque se tengan varias) con un número único y cálido como Islandia en invierno. Huella, personal e intransferible, sin embargo a veces se puede dejar. Afiliaciones a sindicatos, partidos políticos y filias y fobias varias.

Identidad compuesta por: todo lo anterior y todo lo que queda sin decir y quizás por decir.

El verano que visitó el parque de atracciones y que fue un verano agradable. Esa vez en primaria (aún no tenía ni el número que lo identificaba) en la que el tiempo se detuvo un rato, para luego avanzar rápido, casi cuando se acercaba la secundaria.

La extraña sensación que produce el tener que creer sin tener en qué creer, la transición (ésta si modélica) de ir descubriendo el falseamiento sistemático de lo que llaman realidad. Especular con que la existencia de lo físico es una falacia pese a que el café estaba muy caliente y se quemó el labio. Sentir que todo es una gran mentira incluso aceptando que esa gran mentira a veces puede ser tremendamente piadosa. Hacer zumo con el ego y ofrecérselo a los gatos, que lo degustan disgustados por el extraño gusto que deja.

II

Ya es oficial: ha sido un ataque terrorista, los cuerpos de seguridad del Estado trabajan para blablablá….

Atrás queda lo que no vieron ni oyeron los testigos, el no video de la cámara de seguridad de la esquina (que ese día descansó misteriosamente), los cuerpos en el suelo, la policía buscando futuros culpables y un expediente confidencial (que ojalá alguien abra algún día) en un cajón secreto del ministerio del interior.

III

¿Qué más da que nos peguen, exploten, ridiculicen y mantengan en la ignorancia si es por nuestro propio bien?

IV

Un gran grillo cantaba enérgicamente junto a la orilla de una montaña, justo en la ladera del río. Los demás habitantes del paraje, en especial  sus congéneres, estaban empezando a hartarse del rítmico sonido monotono y monótono que éste, incansable, reproducía día y noche, sol  tras sol.

Pronto comenzaron las difamaciones contra su persona e intenciones. De todo se le acusó y por todo se le condenó. “La ausencia de pruebas –decían sus acusadores- es la prueba misma de su culpabilidad”. “Contra nosotros hay tantas –proseguían- que a la fuerza hemos de ser inocentes”

El grillo, una vez preso en una jaula individual, no cesó de cantar. Eso no se lo podían quitar. Lo que si le quitaron fue la vida, dos días después, para proteger la libertad de los demás grillos y su derecho a no cantar y a que nadie cantase, al menos no más fuerte de lo “comúnmente aceptado”.

En ese momento el río tuvo orilla y la montaña ladera.

V

Un joven disfrazado de joven regresó al hogar familiar con la buena nueva: “el absurdo ha venido para quedarse”.

-“¿Y dónde está?”, preguntó la madre.

VI

Es el seis pero podría haber sido el 4 o el 9. Se quedó en la infinita sosez de una mera sucesión numérica, en el lugar impuesto por un turno que no se sabe si se tornará temprano o tardío. Está cerca del principio si bien tiene lo necesario para constituirse como final, sea feliz o normal.

“Divagaciones y notas sueltas reflexionando acerca de la composición y estructura  de asuntos sin composición ni estructura” habría sido un título idóneo, más acabaron volviendo las pesadas ataduras de la costumbre que vertebran un orden en apariencia rígido e invariable pero que no lo es tanto. Para muestra:

 

SIETE

Es lo mismo pero no es lo mismo. El vasto ámbito de la casiverdad, de ver las cosas de muchas formas diferentes. La verdad absoluta, la más cierta, suele ser a medias o tercias o difusa o falsa. La mentira es una verdad poderosa cuando sólo importa creer que todo tiene importancia (que realmente no tiene). Las casiverdades pueden ser relativamente ciertas, la Verdad nunca, porque no hay una, pese a ser trina y plural.

VIII

Cuerpo, luego te veo. Conciencia inorgánica, allá voy. Infinito, sé que tienes límites: ¡Los que nosotros te (nos) imponemos!

IX

Fue un día raro. Zombis veganos invadían campos de tomates y sueños. Se dejó de fumigar a la población porque el fumigador constató que él también pertenecía a la misma. Los mozos paseaban con sus padres ante la mirada deseosa de las mozas, que además lanzaban piropos imposibles de reproducir dado que no encajaban en el puzle de 3000 piezas que forma la foto de la Mama, cabeza visible del Vaticano.

Tampoco fue tan raro el día, no más que cualquier otro.

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