Poemas

I

En la noche cerrada

recomienza la búsqueda,

dentro del refugio solitario

del colchón y las sábanas.

¿Se pueden escalar montañas

estando tumbado en calzoncillos?.

¿Es posible ver nuevos horizontes

con los ojos cerrados?

La gran tragedia del ser humano

consiste en buscar sin descanso

algo que es intrínseco a él mismo,

que lo compone y descompone.

La eterna búsqueda del ser

a costa del ser,

puesto que si algo es observado,

nunca se mostrará tal y cómo es.

Necesitamos una nueva mirada

que abarque menos

y logre ver más.

Una mirada que no mire

y que no tenga miedo

ante lo que pueda encontrar.

Quizás así accedamos a una honestidad

que ya no edulcore la verdad

con colores y entes viejos.

II

Sueñan los niños

con ser adultos,

mientras son niños.

Aún no saben nada

y es por ello

que lo saben todo.

Los adultos, por su parte,

cuando son leones,

sueñan con ser niños.

Los más rezagados,

fáciles de reconocer

por las jorobas,

sueñan con ser leones

cuando ya no aguantan

el peso en la espalda

y la sed cotidiana.

Luego están los que ya no sueñan.

Los que apenas fueron niños

y no llegaron a adultos.

Viven llenos de vacío,

dentro del limbo terrenal.

III

¿Qué quieres?, me preguntan.

“Un vaso de agua, un azucarillo más,

que me prestes un libro…”,

suelo responder.

Son respuestas útiles, accesibles,

comprensibles para ambos.

Pero, ¿cómo voy a decirte

lo que quiero

si nunca he sabido qué quiero?.

¿Cómo voy a saber qué quiero

si nadie puede responder

la única pregunta que tengo?.

Una vez lleguen respuestas,

quizás llegue a saberlo.

Hasta entonces,

querría un vaso de agua,

por favor.

 

IV

Ante el suplicio de la Nada

me escudo en la belleza.

Ante ésta me escudo en reír.

Y ante la risa, el absurdo

y la completa negación de lo ente,

(viniendo la Nada de nuevo),

mi salvación es la esperanza

de que Todo está por ser creado.

Desde la base.

Otra vez. Y otra.

Hasta que, por fin,

nuestra voluntad creadora

moldee algo

en lo que todos podamos creer.

Si hemos de vivir un sueño,

no lo convirtamos en pesadilla,

 tal y como acostumbramos.

V

Desde lo alto de la montaña

se ven las laderas, los valles

y el cielo.

También se ven otras montañas,

de igual, mayor o menor tamaño.

Pero para ver la tierra,

en su totalidad,

Hemos de salir de ella.

Desde lo alto del ser

se ven los brazos, el cuerpo

Y el cielo.

También se ven otros seres,

de igual, mayor o menor tamaño.

Pero para ver el ser,

en  su totalidad,

¿qué debemos hacer?

 

Pd.

Criminalizan el amor

Porque ahí reside nuestra liberación.

Nos inyectan odio y miedo

Porque son los grilletes

Que mejor se ajustan

A nuestras delicadas muñecas.

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